
A partir de 1870, las principales potencias comerciales abandonaron rápidamente los patrones plata y se pasaron al patrón oro. El patrón oro era un sistema financiero europeo, se inicia en Inglaterra a principios del s.XIX, y evidentemente en Portugal.
El punto de partida hacia el abandono de los patronos plata se dio en Alemania (1871) después de la guerra franco prusiana, aprovechando la indemnización de guerra que Francia tuvo que pagar a Alemania.
Alemania vendió plata a cambio de oro en los mercados internacionales; y esta sobre oferta de plata derrumbó más el precio de la plata, de manera que los otros países se apresuraron a pasar al patrón oro. El patrón oro facilitaba el comercio internacional y permuta que los países no tuvieses déficit fuertes en sus balanzas comerciales.
Los pagos a larga distancia se continuaban haciendo con letras de cambio, pero su uso se amplió y perfeccionó para facilitar créditos y pagos a escala mundial. La culminación de estas mejoras en los medios de pagos fue el sistema internacional de pagos de patrón oro.
Los sistemas con patrón tiene que cumplir unas determinadas condiciones: libertad de circulación y comercio, convertibilidad total y fuerza imitadora ilimitada; y unos determinados principios: convertibilidad, paridad y libertad de transformación, este último hace referencia a que se podía pasar del mercado monetario al mercado metálico de manera libre, y a la inversa.
El punto de partida hacia el abandono de los patronos plata se dio en Alemania (1871) después de la guerra franco prusiana, aprovechando la indemnización de guerra que Francia tuvo que pagar a Alemania.
Alemania vendió plata a cambio de oro en los mercados internacionales; y esta sobre oferta de plata derrumbó más el precio de la plata, de manera que los otros países se apresuraron a pasar al patrón oro. El patrón oro facilitaba el comercio internacional y permuta que los países no tuvieses déficit fuertes en sus balanzas comerciales.
Los pagos a larga distancia se continuaban haciendo con letras de cambio, pero su uso se amplió y perfeccionó para facilitar créditos y pagos a escala mundial. La culminación de estas mejoras en los medios de pagos fue el sistema internacional de pagos de patrón oro.
Los sistemas con patrón tiene que cumplir unas determinadas condiciones: libertad de circulación y comercio, convertibilidad total y fuerza imitadora ilimitada; y unos determinados principios: convertibilidad, paridad y libertad de transformación, este último hace referencia a que se podía pasar del mercado monetario al mercado metálico de manera libre, y a la inversa.
A pesar de las ventajas del sistema, éste fue abandonado durante los primeros años de la crisis de la década de los treinta porque los precios y los salarios no descendieron en respuesta a una bajada de la demanda global, de modo que los ajustes recayeron sobre la cantidad de empleo total; en estas condiciones se consideró menos doloroso, en lo inmediato, la depreciación del tipo de cambio para abaratar las exportaciones que la reducción de los salarios.
Uno de los principales problemas del patrón oro fue la gran inflación que generó, ya que los comerciantes tienden a querer, a cambio de su producto, la misma cantidad de oro de siempre, independientemente del número de monedas con la efigie del monarca grabada que fueran necesarias.
Uno de los principales problemas del patrón oro fue la gran inflación que generó, ya que los comerciantes tienden a querer, a cambio de su producto, la misma cantidad de oro de siempre, independientemente del número de monedas con la efigie del monarca grabada que fueran necesarias.
El patrón oro fue el mecanismo por el que se reguló el sistema monetario internacional entre 1870 y 1913. Hay razones para pensar que este equilibrio no se hubiera mantenido durante mucho más tiempo. El declive relativo de Gran Bretaña, al ser sustituido por EEUU como primera economía del mundo, unido a la extensión del sufragio universal, hacía complicado seguir con el sistema vigente hasta entonces.
El sistema internacional de pagos ha cambiado mucho desde entonces hasta la actualidad, actualmente casi todos los países europeos operan con una misma moneda: el EURO, cosa que resulta más fácil los intercambios entre ellos, ya que no es necesario aplicar tipos de cambio.
El sistema internacional de pagos ha cambiado mucho desde entonces hasta la actualidad, actualmente casi todos los países europeos operan con una misma moneda: el EURO, cosa que resulta más fácil los intercambios entre ellos, ya que no es necesario aplicar tipos de cambio.
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