miércoles, 22 de abril de 2009

La Gran guerra

El expansionismo constante de Alemania durante los últimos años del siglo XIX y principios del XX había provocado enfrentaciones con Inglaterra y Francia en China y en distintos enclaves de África (como la cuenca del Níger, Tanzania o Namibia). El "status power" colonial británico alterado, la humillación francesa en 1870 por la proclamación del Segundo Reich en el palacio de Versalles, el temor al nacionalismo eslavo o turco, serían, entre otros, factores presentes en la radicalización de la exaltación patriótica y la causa mayor de la construcción de grandes alianzas político-militares en esa etapa histórica. En esos tiempos, una idea generalizada de un inminente enfrentamiento entre naciones ocupaba las mentes de la población europea.

Fue el 28 de Junio de 1914 cuando el Archiduque Francisco Fernando y su esposa fueron asesinados en Sarajevo por el estudiante nacionalista Gavrilo Princip. Este suceso, junto con nacionalismos expansivos de las grandes potencias, movimientos emancipatorios de las nacionalidades oprimidas y rivalidades económicas y financieras de los grandes estados, detonarían uno de los peores y más salvajes conflictos bélicos que la humanidad había vivido hasta la fecha: la Primera Guerra Mundial.

La declaración de Guerra del Imperio Austrohúngaro contra Serbia hizo que las demás naciones aliadas a uno u otro país se vieran involucradas en la contienda. Alemania, Austro-Hungría y Turquía por un lado; Francia, Rusia y Gran Bretaña por otro. A estos últimos se les uniría Servia y Bélgica más adelante, junto con Italia en 1915. Tan sólo los reinos escandinavos, Suiza y España se mantendrían en un estado neutral.

En 1917 EE.UU entró en la contienda (suceso provocado por el torpedeo del Lusitania) y los alemanes ganaron terreno en Rusia debido a las dos revoluciones acaecidas en ese mismo año en las tierras del este. Japón, por otra banda, solicitaba el desalojo alemán de una de las colonias en China. Alemania, negándose, provocó que el ejército japonés invadiera otras colonias alemanas que, años después, pasarían a ser parte del imperio Japonés. El abandono de la guerra por parte de Rusia hizo que los alemanes ganaran fuerza en su frente occidental. Aún así no fue suficiente.

A medida que el conflicto avanzaba temporalmente (ya que las contiendas se estancaron en una constante guerra de desgaste en trincheras y campos abiertos en la frontera franco-alemana durante los dos últimos años de la guerra) las pérdidas humanas, económicas e infraestructurales aumentaban a un ritmo alarmante. Durante éste periodo bélico toda la industria europea se había volcado por completo a la fabricación de armamento, aviación, artillería y blindados. Mientras se luchaba en el frente y en las trincheras, en las grandes ciudades industriales se fabricaban tanques, bombarderos, submarinos y demás armamento destinado a la batalla.

Fue entonces, en 1918, cuando los aliados de Alemania, ahogados por completo y con escasez de recursos, dejaron el imperio alemán al desnudo, obligando al Reich a proclamar su rendición. Los tratados de paz de Versalles, Saint-Germain-en-Laye, Sèvres, Trianon y Neuilly-sur-Seine pusieron el punto y final a la Primera Guerra mundial, dejando atrás una estela de destrucción y muerte que al mundo jamás olvidaría (unos ocho millones de muertos y seis millones de heridos).

La ruptura de los grandes imperios de Europa Central provocaron un cambio profundo en el mapa de Europa que no se vería reestructurada hasta 1919. El ambiente de opresión que había en Alemania a causa de los tratados de paz, entre otros motivos, provocaron golpes políticos en los años venideros y una inestabilidad en el país que se vería “solucionada” años después con la llegada al poder del nacionalsocialismo. Esto, junto con la gran depresión que asolaba el resto de naciones al finalizar la contienda, hizo que se acentuaran mucho más las diferencias sociales, políticas y económicas en el resto de países que se habían visto implicados en la guerra. A rasgos generales, estas fueron las consecuencias de esta Gran Guerra, que años después darían paso a la depresión de los años veinte y los “felices” años treinta.


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